No existe un método fácil de detección de la inflamación en la sequedad ocular. Los signos clínicos como la hiperemia o la tinción corneal y conjuntival indican la presencia de inflamación, pero su ausencia no la descarta. Se debe presuponer que la inflamación está presente cuando las medidas básicas de tratamiento de la sequedad ocular no resultan ser tan eficaces como cabría esperar. El tratamiento de la inflamación debe comenzar lo antes posible a fin de interrumpir y evitar la perpetuación del círculo vicioso inflamatorio del ojo seco y, posiblemente, evitar la progresión de la enfermedad. La primera opción ideal para el tratamiento a corto plazo de la inflamación en el ojo seco es el uso de un corticosteroide suave sin conservantes.